Ahora que el precio del oro en dólares está aproximándose a su máximo histórico de 2.100 dólares por onza, nos gustaría poner de relieve los importantes vientos favorables que dan impulso a esta clase de activos.

En primer lugar, los bancos centrales siguieron comprando oro a un ritmo récord (una tendencia que pusimos de relieve en un comentario anterior). Los bancos centrales compraron 125 toneladas en los dos primeros meses de 2023, con China y Singapur registrando importantes incrementos. La decisión de congelar las reservas de divisas de Rusia parece haber acelerado esta tendencia, ya que los bancos centrales siguen diversificando sus posiciones en el activo de reserva neutral del sistema y reducen gradualmente su dependencia del dólar estadounidense.

En segundo lugar, la resaca de Silicon Valley Bank y Credit Suisse ha obligado a los inversores occidentales a reconsiderar su asignación a los metales monetarios. Las dudas sobre el riesgo de contraparte y el contagio sistemático han desatado un interés renovado en el oro, como se puso de relieve en las estadísticas de los ETF de marzo del Consejo Mundial del Oro, que mostraron las primeras entradas en diez meses . Sin embargo, los inversores siguen estando infraponderados en esta clase de activos y los ETF de oro representan aproximadamente el 2% de todos los valores negociables en bolsa (ver más adelante).

Asignación a los ETF de oro (como % de los ETF totales)

Gold ETF Allocation (as a % of Total ETFs)
*Fuente: Consejo Mundial del Oro, Jupiter, a 31.03.2023.
El oro también está beneficiándose de la perspectiva de un giro expansivo de la Reserva Federal de EE. UU. en un futuro no muy lejano. Además, el oro está empezando a anticipar el fin del ciclo de subidas de los tipos de interés y el mercado de bonos ya está descontando recortes a finales de 2023. Una Fed con un sesgo más expansivo significa que los tipos de interés reales probablemente han tocado techo, lo que resta incentivos para que los inversores mantengan liquidez e instrumentos relacionados.

Las acciones de empresas de oro y plata están empezando a reflejar factores subyacentes favorables; así, los costes totales sostenidos (AISC) de los productores de oro descendieron en el cuarto trimestre de 2022 después de alcanzar un máximo de 1.276 dólares por onza en el tercer trimestre de 2022[1]. Los costes más bajos son una ventaja para los productores, ya que aumentan sus márgenes de explotación, especialmente en un momento en el que el precio del oro en dólares ha subido 200 dólares por onza desde comienzos de año.

Se ha producido un incremento de las operaciones corporativas entre los productores de oro y plata en lo que llevamos de año, ya que los grandes productores tratan de reponer sus reservas mediante adquisiciones, una cuestión que también comentamos recientemente. En lo que llevamos de año, el mayor productor de oro del mundo, Newmont Gold, ha presentado una oferta de 19.500 millones de dólares por Newcrest y B2 Gold ha completado la adquisición de Sabina Gold & Silver. Por último, los metales monetarios están beneficiándose de unos perfiles técnicos positivos que no se observaban desde hacía años y que parece que van a romper al alza. Creemos que cuanto más tiempo el precio del oro se mantenga por encima de 2.000 dólares la onza, más probabilidades existen de que se produzca una ruptura al alza sostenida en el sector. La plata presenta la misma estructura técnica que el oro, pero parte de una base más baja, como se evidencia en el ratio oro-plata todavía elevado de 80:1.
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