Las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias de Turquía, que se celebrarán el 14 de mayo, serán los comicios más importantes del país en su historia reciente. Erdogan ha ocupado el poder durante dos décadas, pero las elecciones de este año se perfilan como unas de las más disputadas de los últimos tiempos en Turquía. Según el sitio web de recopilación de encuestas 600vekil.com, el partido de coalición de la oposición se hará con el poder y relevará a Erdogan con el 55% de los votos (a fecha 4 de mayo).

Cualquiera que sea el resultado de las elecciones, el partido ganador afrontará la colosal tarea de gestionar la economía otomana. Sin embargo, dado que el posicionamiento en Turquía es muy bajo actualmente, un resultado favorable al mercado podría dar lugar a notables entradas de capitales en el país. Siendo una economía con una gran población que pasa por ser la puerta de entrada a Europa, el resultado de las elecciones también podría tener implicaciones geopolíticas significativas.
¿Qué políticas económicas introduciría el partido de la oposición?
El partido de la oposición está formado por un equipo de políticos que apuestan por una política monetaria ortodoxa. Si bien todavía no se ha anunciado el nombre de los miembros del gabinete, todos los candidatos potenciales probablemente desarrollarán una política económica similar. En el caso de victoria del partido de la oposición, esperaríamos ver cambios en la dirección del banco central, como un posible retorno de algunos ex miembros del comité de política monetaria. Su principal desafío sería sacar a la economía de una situación caracterizada por unas bajas reservas de divisas sin alentar una gran depreciación de la moneda y provocar inflación.

El gobierno actual ha introducido más de 200 normas para gestionar los flujos de capitales y, si ganara el partido de la oposición, probablemente se anularían estas regulaciones, aunque lentamente. Aunque se espera que la economía turca entre en recesión tras el endurecimiento de la política monetaria, si el partido de coalición pudiera restaurar con éxito la confianza, Turquía podría seguir registrando un crecimiento positivo en el conjunto del año a pesar de sufrir una contracción económica en el segundo semestre, lo que se consideraría un buen resultado. El principal desafío para la oposición sería mantener la coalición de seis partidos.

Una victoria para el partido probablemente sería bien recibida por los mercados, siempre y cuando actuaran rápidamente para nombrar un nuevo gobernador del banco central y subir los tipos de interés.
¿Qué podemos esperar de Erdogan si se mantiene en el poder?
Si el gobierno actual fuera capaz de mantener el control tanto de la presidencia como del parlamento, cabe esperar una continuación de las políticas actuales. A pesar de que la inflación probablemente bajaría dado el efecto de base, esta seguiría siendo muy alta y la moneda sería propensa a sufrir más debilidad. El posicionamiento corto neto en la divisa aumentaría, lo que expondría a la economía a frenazos repentinos de los flujos de capitales.

¿Podemos esperar una transición pacífica si gana la oposición?

Hasta la fecha, Erdogan se ha impuesto en diez elecciones parlamentarias y municipales, dos elecciones presidenciales y tres referendos. Si el partido de la oposición ganara las elecciones, surgen preguntas sobre si sería posible un traspaso de poderes pacífico. Sin embargo, los expertos locales están seguros de que se realizaría con éxito, siempre y cuando no sean unos comicios muy reñidos. En el caso de una votación reñida, el consenso es que podrían repetirse las elecciones, pero que las instituciones clave y la población en general aceptarían el resultado electoral.
¿Se podrá invertir en Turquía después de las elecciones?
Las reservas netas de divisas se sitúan en alrededor de 28.000 millones de dólares sin contar el oro, y dado que Turquía necesita alrededor de 15.000 millones de dólares para funcionar con normalidad, su situación cambiaria es muy tensa. Sin embargo, todos los economistas con los que hablé en mi viaje creen que, aunque la cifra sea baja, con una señal de cambio de políticas sería posible revertir el daño.

El sistema bancario tendría que recapitalizarse inmediatamente si se aumentaran los tipos de interés, algo que sería manejable teniendo en cuenta que la política presupuestaria ha sido prudente históricamente. Erdogan ha concedido la jubilación anticipada a 2,2 millones de personas a la edad de 42 años, lo que cuesta alrededor del 1% del PIB; además, el reciente terremoto añadirá costes por valor del 2% del PIB a los presupuestos de este año. Las facturas de gas más bajas han ayudado, pero el coste de deshacer los planes con protección cambiaria también afectaría al PIB. En resumen, Turquía está considerando un déficit cercano al 6% este año, que creemos que sería manejable.

Sin embargo, el periodo de ajuste se presenta muy complejo, ya que la moneda podría depreciarse, haciendo que la inflación fuera bastante persistente, lo que podría dar lugar a una nueva depreciación cambiaria. Teniendo en cuenta que la economía turca está muy dolarizada (el dólar estadounidense se utiliza ampliamente con fines de ahorro y para realizar transacciones por la inestabilidad de la lira), las expectativas locales son que incluso una ligera reversión de los movimientos de los tipos de cambio haría que el periodo de ajuste fuera corto. No obstante, creemos que es muy posible que la economía pueda solventar con éxito este periodo de ajuste.
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