En la estrategia de renta fija flexible de Jupiter, somos de la opinión desde hace algún tiempo de que se avecina una recesión (y una bastante dolorosa). Esa es en gran medida la visión de consenso del mercado, pero la recesión no ha llegado todavía y los alcistas están empezando a ilusionarse con la posibilidad de que no se produzca después de todo. Por lo tanto, un rasgo que ha caracterizado a los mercados en lo que llevamos de 2023 es la recuperación provocada por las expectativas de que la reapertura de China pueda reactivar el crecimiento.

Seguimos opinando que la probabilidad de una recesión es muy alta. Las economías tardan al menos entre 12 y 24 meses en digerir las subidas de los tipos de interés, por lo que todavía tienen que sentir con toda su fuerza el endurecimiento monetario que se ha aplicado, por no hablar de las nuevas subidas de tipos que podrían venir. Un ejemplo obvio son los tipos hipotecarios. Para muchos propietarios de viviendas con hipotecas a plazo fijo, las cuotas mensuales siguen calculándose con los bajísimos tipos anteriores, pero a medida que estas operaciones vayan sustituyéndose, las tensiones en el mercado de la vivienda aumentarán con fuerza y eso se trasladará a otras áreas de la economía. Esta dinámica es especialmente peliaguda teniendo en cuenta que los consumidores de todo el mundo ya llevan algún tiempo lidiando con la crisis del coste de la vida.

El tono ligeramente más optimista del mercado en lo que llevamos de año no consigue disuadirnos de nuestra tesis principal. Uno siempre puede discutir sobre el momento en el que una economía dada podría entrar en recesión técnica, pero, en términos generales, esperamos que surjan más pruebas de tensiones económicas en los datos macroeconómicos a partir del segundo/tercer trimestre de este año. Nos preocupa especialmente el deterioro del mercado laboral estadounidense, donde observamos que el empleo temporal ya está descendiendo y que los despidos en el sector de los servicios profesionales (como las entidades financieras y las empresas tecnológicas) han aumentado claramente. Desde la perspectiva del mercado, también podríamos ver algo más de volatilidad en relación con la cuestión del techo de la deuda en EE. UU. Dado que el gobierno federal no puede emitir deuda en estos momentos, ha de recurrir a la liquidez que tiene aparcada en la Reserva Federal, y eso aporta de forma temporal unos estímulos a los mercados y al conjunto de la economía que han contribuido en gran medida a contrarrestar el impacto del endurecimiento cuantitativo. Cuando se cierre un acuerdo sobre el techo de la deuda (cosa que debería ocurrir, a más tardar, a comienzos de junio), ese proceso probablemente dé marcha atrás, lo que drenará liquidez de los mercados. Este hecho, en conjunción con el endurecimiento cuantitativo continuado, podría desencadenar otro pico de volatilidad en los activos de riesgo.

En relación con lo anterior, no podemos olvidar que hemos atravesado un ciclo con enormes subidas de tipos acompañadas de endurecimiento cuantitativo. A nuestro parecer, no es realista esperar que este gran endurecimiento monetario pueda suceder sin consecuencias negativas para la economía y las teorías que afirmen que el crecimiento puede continuar con independencia de ello, lo que denominamos el «el inmaculado ciclo de endurecimiento», no nos parecen creíbles.

Obviamente, la economía mundial es una máquina altamente compleja y existen factores compensatorios (como la reapertura de China) que tangencialmente podrían retrasar el inicio o suavizar la magnitud de la recesión, pero estamos convencidos de que, desafortunadamente, se acerca una recesión y que el desempleo aumentará. Así pues, habrá que prestar atención a las revisiones a la baja de los datos de empleo anteriores (la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. ya lo ha hecho en relación con el segundo trimestre de 2022) como prueba de que esa tendencia está calando. Como inversores en renta fija, la buena noticia para nosotros es que un periodo de dificultades económicas debería venir acompañado de recortes de los tipos de interés, y ese es un buen entorno para los mercados de bonos.

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