La economía india está llamada a convertirse en la tercera del mundo, con una producción anual de 7,5 billones de dólares en 2031, de acuerdo con un informe publicado recientemente por Morgan Stanley. El documento, que ha suscitado una gran atención entre los inversores y los medios de comunicación, enumeró un amplio conjunto de factores que podrían dar impulso a la economía del país. Entre ellos, destacan la creación de una infraestructura digital de primer nivel mundial, las iniciativas de las autoridades centradas en la industria y la transición energética, una sólida demanda de consumo y las amplias capacidades del país en el ámbito de la externalización.

En su último informe de perspectivas sobre la economía mundial, el Banco Mundial afirmó que la India se mantendrá este año como una de las economías de más rápido crecimiento. Mientras el resto del mundo debe lidiar con unas condiciones financieras muy restrictivas y una inflación persistente, la mayor economía del sur de Asia tiene previsto expandirse un 6,3% en 2023, impulsada por el crecimiento del consumo privado y la inversión, así como un robusto sector servicios.
Panorama alentador
El Banco Mundial pronostica que la economía crecerá un 6,4% el próximo año y un 6,5% en 2025, frente a un crecimiento medio del 5,5% durante la última década. En mayo, el índice de directores de compras (PMI) del sector servicios alcanzó su nivel más alto en más de una década, impulsado por el fuerte incremento de los nuevos negocios procedentes de clientes nacionales e internacionales. Mientras las economías desarrolladas luchan por contener la inflación, el IPC de la India ha vuelto a situarse dentro de la banda de tolerancia del 2%-6% fijada por el banco central.

Los años del COVID y las perturbaciones resultantes de las cadenas de suministro debido a la política estricta de China alertaron al mundo sobre los peligros de depender en exceso de un único país. El aumento de las tensiones entre EE. UU. y China también hace que las empresas estén tratando de diversificar más allá del gran vecino de la India. La estrategia «China más uno», por la que las empresas tratan de crear una base industrial en otro país además de China, está empezando suscitar mucha atención entre los inversores.

También estamos empezando a ver pruebas del aumento de las inversiones en la India. La inversión extranjera directa anual ha pasado de 3.600 millones de dólares hace una década a 46.000 millones en el ejercicio cerrado a 31 de marzo de 2023. Foxconn, el mayor fabricante por contrato del mundo y un proveedor clave de Apple, planea invertir alrededor de 1.500 millones en la India. Pegatron, otro proveedor taiwanés de Apple, ya ha invertido 150 millones de dólares en fábricas en la India y mantiene conversaciones para abrir otra instalación. Tras una reunión con el primer ministro Narendra Modi durante su visita de estado a EE. UU., el CEO de Tesla Elon Musk declaró que el fabricante de coches eléctricos desembarcará en la India «tan pronto como sea humanamente posible».
Industria, carreteras, aerolíneas
Aunque la posición de la India como centro de externalización empresarial es bien conocida, el programa Production Linked Incentive del gobierno, dotado con 26.000 millones de dólares, está dando impulso a su sector industrial. El programa, que cubre 14 sectores, como la producción de fármacos, las industrias de transformación de alimentos, los dispositivos médicos, la electrónica y las comunicaciones, está ayudando a captar inversión extranjera directa. Este programa del gobierno central está ayudando a la India a ascender por la cadena de valor y a exportar productos de alto valor añadido en lugar de productos básicos tradicionales.

Un elemento que sostiene el crecimiento de la industria es un impuesto nacional sobre los bienes y los servicios que se introdujo hace más de cinco años para reemplazar una maraña de impuestos estatales y locales. La rebaja del tipo efectivo del impuesto de sociedades hasta el 25,2%, frente al 34,9% hace cuatro años, se prevé que dé un empujón al crecimiento y los beneficios. Se anunció un tipo reducido especial del 17% para las nuevas empresas industriales. También se está avanzando rápidamente en la construcción de carreteras, apoyada por ingresos fiscales sobrevenidos. El gobierno ha construido una media de alrededor de 24 km de carreteras al día y su objetivo es aumentar este ritmo hasta 34 km en 2024, con la meta de completar 12.500 km el próximo año.

El optimismo en torno a las perspectivas de la India no son castillos en el aire y obedece a una sólida demanda de consumo de una clase media en expansión y una población con un elevado porcentaje de jóvenes. Los enormes pedidos de aviones efectuados por las aerolíneas indias son otro ejemplo. IndiGo realizó recientemente un pedido de 500 aviones de fuselaje estrecho a Airbus, el mayor de la historia del fabricante. Esta noticia supo justo después de que Air India anunciara un pedido de 470 reactores a Boeing y Airbus.
La revolución digital
Las cifras son aún más impresionante si nos fijamos en las transacciones generadas cada día dentro de United Payment Interface (UPI), un sistema de pagos integrado que conecta a bancos, comercios y consumidores a través de dispositivos móviles. La UPI forma parte de un exclusivo modelo de digitalización de la economía que pertenece a una empresa pública llamada IndiaStack.

India gestiona ya más pagos en tiempo real entre empresas que ningún otro país, y representa más del 40% de este tipo de pagos en todo el mundo, de acuerdo con el informe de Morgan Stanley. El número de transacciones llegó a 9.400 millones en mayo de 2023, casi cuatro veces más que el volumen de hace dos años. Boston Consulting Group ha pronosticado en un informe que el mercado de pagos digitales de la India aumentará más del triple hasta 10 billones de dólares en 2027.

Open Network for Digital Commerce (ONDC) es otra plataforma perteneciente a IndiaStack que fomenta el comercio electrónico, e incluso Amazon se ha comprometido a sumarse a la red. Mediante esta iniciativa, creemos que el gobierno está democratizando el comercio digital derrumbando barreras y creando alternativas a las plataformas que buscan cánones.
Retos: Política, geopolítica y cambio climático
Ciertamente, surgirán obstáculos en el camino de la India hacia el éxito. Un enfrentamiento con China en relación con una vieja disputa fronteriza podría escalar y obligar al gobierno a desviar recursos para reforzar la defensa del país. Los elevados precios del petróleo debido a un entorno geopolítico incierto también podrían dañar el crecimiento de la India, que depende de las importaciones para satisfacer alrededor del 80% de sus necesidades energéticas.

La India ha disfrutado de estabilidad política durante la última década gracias a la mayoría que ostenta el partido Bharatiya Janata de Modi. Eso podría cambiar si las elecciones generales del próximo año desembocaran en un gobierno de coalición, lo que podría frenar el ritmo de la toma de decisiones. Sin embargo, es importante recordar que las reformas que comenzaron en 1991 no se estancaron cuando la escena política estuvo dominada por el gobierno de coalición en las décadas de 1990 y 2000.

Los patrones meteorológicos que cambian con rapidez podrían ser otro obstáculo y perjudicar al sector agrario de la India. Más del 50% de la población de la India depende de la agricultura, aunque esta sólo aporta una sexta parte de la producción total. La baja productividad de las cosechas podría mermar la demanda rural y frenar el crecimiento.
Bien posicionado
A pesar de ello, creemos que las perspectivas de la India son mucho más brillantes que nunca. El poder de la capitalización a un ritmo elevado desde una base alta supone que la India se convertirá en una de las únicas tres economías del mundo en poder generar más de 400.000 millones de dólares anuales de crecimiento de la producción a partir de 2023, de acuerdo con Morgan Stanley. El efecto combinado de la inversión productiva por parte del gobierno y el sector privado, un perfil demográfico favorable, las iniciativas para impulsar las infraestructuras físicas y digitales, la fuerte demanda de consumo y la necesidad de diversificar más allá de China constituyen potentes motores para la economía india durante los próximos años. Somos muy optimistas sobre las perspectivas del sector empresarial de la India a partir de ahora.
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