La semana pasada, las reuniones celebradas por los bancos centrales confirmaron la tesis que mantenemos desde hace tiempo: que ya pueden contemplar una desaceleración de la inflación y que se encuentran al final o cerca del final de este ciclo de endurecimiento monetario. Al mismo tiempo, los bancos centrales están cayendo en la complacencia al pensar que se puede orquestar un aterrizaje suave.

En nuestra opinión, conforme vaya avanzando el año el impacto del ingente endurecimiento monetario de los últimos doce meses se sentirá cada vez con mayor fuerza en el crecimiento mundial, lo que se traducirá en un descenso de la inflación y en la probabilidad de que se recorten los tipos hacia finales de año. Por lo tanto, la deuda pública sigue siendo atractiva a los niveles actuales, sobre todo en los mercados con los rendimientos más altos, como EE. UU. y Australia.

Nuestras preferencias se centran en mercados de deuda pública donde creemos que el banco central está aproximándose al fin de su ciclo de endurecimiento. En este grupo encontramos a EE. UU., Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur. Hemos visto que países como Canadá, Brasil, México y Chile decretaban una pausa. Creemos que esta lista va a aumentar durante las próximas semanas y meses. Además, merece la pena mencionar que existe un gran posicionamiento corto en bonos del Tesoro de EE. UU. entre los inversores especulativos. Creemos que se trata de posiciones cortas heredadas del año pasado que tomaron los grandes fondos de inversión libre de estilo macro. Si el cuadro de la inflación sigue mejorando, estas posiciones cortas probablemente capitulen y ejerzan una ligera presión a la baja adicional sobre los rendimientos.

En líneas generales, la decisión y el comunicado del FOMC estuvieron en sintonía con lo que esperaba el mercado, aunque con algunos matices. La Fed subió los tipos otros 25 pb, hasta una horquilla del 4,50-4,75%, como había descontado el mercado. La declaración volvió a poner de relieve la necesidad de seguir endureciendo las condiciones monetarias durante los próximos meses, pero el tono esgrimido por el presidente J. Powell durante la conferencia de prensa probablemente fue ligeramente más expansivo de lo que el mercado esperaba.

Powell puso de relieve varias veces que la Fed reconocía (y aplaudía) que el proceso «desinflacionista» había comenzado. Lo anterior se aplicaba especialmente a los bienes y pronto debería aplicarse a la vivienda también. No obstante, el IPC subyacente de servicios (menos vivienda) se mantiene como la gran preocupación de la Fed. La mención habitual a los retardos con que se sienten los efectos de la política monetaria fue el elemento clave para justificar la necesidad de estar atentos a los datos futuros para definir mejor la trayectoria a partir de ahora. En conjunto, esto concuerda con nuestra visión de una Fed progresivamente menos restrictiva durante los próximos meses. Los indicadores adelantados (p. ej., la última lectura del índice de directores de compras (PMI) del ISM) siguen evidenciando atonía, pero el mercado laboral, al menos a primera vista, mantiene una obstinada fortaleza y las ofertas de empleo recuperaron parte de las caídas observadas durante los últimos meses. Seguimos creyendo que esta fortaleza podría ser exagerada ahora que los recortes de plantilla están convirtiéndose en una constante en las previsiones de las empresas estadounidenses. ¿Las implicaciones desde el punto de vista de la inversión? Que seguimos siendo optimistas en bonos del Tesoro de EE. UU. y que la curva estadounidense nos parece atractiva en estos niveles.

En el Reino Unido, el Banco de Inglaterra aplicó la esperada subida de tipos de 50 pb, pero indicó que en futuras reuniones podrían decretarse más. Al mismo tiempo, el comité de política monetaria de la entidad revisó sus sombrías previsiones económicas anteriores y reconoció que los últimos acontecimientos podrían hacer que la recesión fuera menos cierta en el Reino Unido y, en cualquier caso, menos acusada y prolongada. En conjunto, los mercados están percibiendo por el momento que el mensaje tiene un cariz ligeramente menos restrictivo y, después de la declaración, la deuda pública británica registró un comportamiento relativamente bueno. Seguimos pensando que el panorama de inflación y crecimiento del Reino Unido es más incierto que en otras regiones del mundo y, por el momento, preferimos expresar nuestra visión sobre los tipos de interés en otra parte.

En la zona euro, por último, el Banco Central Europeo también aplicó la esperada subida de 50 pb y colocó el tipo de depósito en el 2,5%. En un discurso con mensajes un tanto dispares, la presidenta Lagarde expresó su intención de mantener el ritmo de 50 pb también en la reunión de marzo, pero, por otro lado, siguió apuntando a un enfoque «reunión a reunión» y dependiente de los próximos datos. Los riesgos para el crecimiento y la inflación están equilibrándose gracias a los sucesos positivos en los mercados energéticos. La reacción general del mercado volvió a ser positiva; así, los tipos de los Bunds experimentaron una caída generalizada y los diferenciales de la periferia se estrecharon. Pensamos que las perspectivas de la deuda pública en la zona euro siguen siendo inciertas. Al mismo tiempo, la dinámica de la oferta de los próximos trimestres parece bastante adversa para los inversores, dado que saldrá al mercado una gran cantidad neta de papel nuevo. También en este caso, preferimos expresar nuestra visión sobre los tipos de interés y la macroeconomía en otra parte.

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