Cualquier enfoque de inversión exitoso a largo plazo debería seguir un proceso replicable. Un profesional de la selección de valores tradicional podría tener un proceso implícito que comience, por ejemplo, con un modelo de valoración, una interpretación personal de la coyuntura, o la fase del ciclo económico. En última instancia, la selección de valores podría ser fruto de si al gestor «le gusta o no le gusta» un valor concreto en función de la información anterior, complementada por su experiencia y aplicando competencias intangibles y juicios en reuniones en persona con el equipo directivo.

El proceso sistemático de nuestro equipo, empleado en la gama de fondos de Jupiter Merian, es similar en muchos aspectos e incorpora un sólido enfoque tradicional de selección de valores. Se puede abordar como un «divide y vencerás» aplicado al enfoque tradicional, donde cada paso ha sido primero ensayado para verificar su validez y posteriormente codificado en reglas que el equipo de inversión aplica sistemáticamente para configurar carteras. Sin embargo, existen algunas diferencias importantes entre nuestro enfoque sistemático y la inversión tradicional.
No se toman decisiones «sobre la marcha»
Una de las diferencias fundamentales es que todos los criterios de nuestro enfoque sistemático se han definido antes de que tenga lugar la selección de valores. No se toman decisiones «sobre la marcha» y, por lo tanto, es un proceso muy objetivo. Todas las reglas se basan en una lógica económica sólida y su validez se comprueba antes de ponerlas en práctica. Una vez incorporadas al modelo, se aplican de forma estricta, y aunque el equipo mejora el modelo progresivamente con el paso del tiempo, no existe un «ajuste» de los valores individuales que se seleccionan. De hecho, algunos de los criterios de selección de valores del modelo están diseñados específicamente para aprovechar los sesgos conductuales (descritos en los estudios académicos) de un inversor típico, como los desajustes en los precios que surgen cuando los inversores actúan movidos por las emociones y a menudo no ofrecen una respuesta óptima a los sucesos del mercado.

Dentro de nuestro enfoque sistemático, todos los valores que se seleccionan pueden rastrearse hasta las razones o criterios subyacentes que motivaron su elección. Además, cuando un valor destaca o queda rezagado en el futuro, podemos atribuir esa evolución a todos los criterios que se establecieron antes de que se escogiera ese valor, como puede observarse en el ejemplo de Sulzer que figura debajo, en el que se muestra el gráfico de cotización junto con la visión del valor que manejaba nuestro modelo sobre diferentes criterios a lo largo del tiempo. Por eso internamente nos referimos a nuestro proceso con el término glass box, ya que la transparencia es total a lo largo de todo el proceso, desde la razón exacta por la que se escogió una acción hasta la atribución de rentabilidades ex post.

Ejemplo : SULZER

Rendimiento de la acción (%)

 

SULZER Rendimiento de la acción (%)
Característica de la acción (%)
SULZER Característica de la acción (%)
Fuente: Jupiter. Los ejemplos de empresas tienen una finalidad exclusivamente ilustrativa y no constituyen una recomendación de compra o venta.
¿Cómo se definen los criterios de inversión sistemática?
Cada uno de nuestros criterios o reglas de inversión comienza con una pregunta básica y nada trivial: «¿Por qué debería este criterio predecir los movimientos futuros de las cotizaciones?» Por ejemplo, no basta con que una acción esté barata. Una acción puede estar barata debido a un desajuste en los precios, es decir, cuando el mercado valora incorrectamente la acción, tal vez debido a tensiones en el proceso de determinación de los precios. Por otro lado, una acción podría estar barata «por un motivo», pero tener en cartera este valor podría seguir generando una prima de riesgo, es decir, una recompensa por invertir en una acción de riesgo. En la mayoría de los casos, el return to value (un enfoque sistemático por el que se compran acciones baratas y se venden acciones caras) es una combinación de ambas escuelas de pensamiento.

Para encontrar una respuesta satisfactoria a ese porqué del que hablábamos antes, nuestro equipo aplica técnicas científicas y resultados tomados de la economía y la estadística. Cuando diseñamos las reglas, por ejemplo, sobre qué valores se clasificarán como baratos y cuáles como caros, se considera toda esta información. Este enfoque se aplica a todos los criterios de selección de valores en el proceso de inversión sistemática, como «valoración dinámica», «crecimiento sostenible», «equipo directivo» y «dinámica de los mercados». De hecho, esta filosofía se aplica a todas las dimensiones del proceso de inversión, desde la selección de valores hasta la variación temporal de los criterios de selección de valores, pasando por la configuración de la cartera y la gestión del riesgo.

Nuestro enfoque sistemático emplea diversos criterios y generalmente los valores que se seleccionan para las carteras obtienen una buena puntuación en varios de ellos. Cada criterio se somete a un riguroso proceso de investigación antes de incorporarlo al modelo general.
¿Cómo se definen los criterios de inversión sistemática?
Fuente: Jupiter. Exclusivamente con fines ilustrativos.
Tratar igual el triunfo y el desastre
Se dedica un considerable tiempo y esfuerzo al estudio, desarrollo y mejora de nuevas normas y criterios y se ensaya y simula una amplia variedad de escenarios conocidos y potenciales. La filosofía de nuestro equipo es ser proactivo e intentar responder con antelación todas las preguntas mediante un análisis riguroso, en lugar de reaccionar ante sucesos de actualidad que pueden provocar pánico. A través de la lente de un momento concreto, incluso sucesos de mercado moderados pueden parecer catastróficos y en esos momentos los humanos solemos reaccionar en exceso, pero un modelo objetivo puede, parafraseando a Kipling, «tratar igual el triunfo y el fracaso». Ahí es donde un enfoque sistemático y diligente, depurado a lo largo del tiempo, puede dar fruto ofreciendo inversión humana asistida por ordenador.
The value of active minds: pensamiento independente