El panorama financiero mundial está experimentando una profunda transformación impulsada por una suma de factores, como la aceleración de la desdolarización, la incesante acumulación de reservas de oro por parte de los bancos centrales acreedores y las inquietudes cada vez mayores sobre la sostenibilidad a largo plazo de las monedas fiduciarias. En este entorno, el oro se perfila para reafirmarse como el activo libre de riesgo por excelencia en el mundo, lo que marca un profundo cambio de paradigma en la forma en que los mercados financieros perciben y valoran los activos monetarios.

La tendencia de desdolarización y el ascendiente del oro

El dominio del dólar estadounidense como la moneda de reserva del mundo ha estado cada vez más cuestionado y, en este sentido, los bancos centrales de todo el mundo han diversificado sus reservas más allá del dólar y en beneficio del oro. Esta tendencia de desdolarización es evidente en las medidas tomadas por las grandes economías como Rusia y China, que han incrementado notablemente sus compras de oro durante los últimos años.

El Banco Central de China ha sido especialmente activo a la hora de acumular reservas del metal amarillo, ya que ha sumado alrededor de 600 toneladas en lo que llevamos de año. Esta postura agresiva refleja la creciente influencia de China en el sistema financiero mundial y su reconocimiento del valor duradero del oro como activo refugio.

El mercado de bonos del Tesoro de EE. UU. —el mercado de bonos más profundo y líquido del mundo— ha evidenciado disfunciones y ha suscitado inquietudes relativas a la estabilidad a largo plazo del dólar. El repunte reciente de los tipos de los bonos del Tesoro de EE. UU. y la ampliación de los diferenciales entre estos y otros títulos de deuda pública han elevado la volatilidad en los mercados y la incertidumbre.

Estos sucesos han proyectado una sombra sobre el futuro del dólar como la moneda de reserva del mundo en un momento en el que los inversores están cuestionando la capacidad del billete verde para mantener su poder adquisitivo y su función como estabilizador primario de los mercados financieros internacionales. En contraste con las crecientes incertidumbres en torno a las monedas fiduciarias, el oro sigue siendo un baluarte de estabilidad y permanencia. A lo largo de la historia, el oro ha servido como depósito de valor fiable, como cobertura frente a la inflación y como refugio durante periodos de agitación económica y política.

Las características únicas del oro lo convierten en el verdadero activo libre de riesgo a ojos de muchos inversores, incluidos los bancos centrales. A diferencia de las monedas fiduciarias, el oro no está sujeto a los caprichos de las políticas de los bancos centrales y los avatares de los ciclos económicos, por lo que su escasez, durabilidad y aceptación universal garantizan su valor duradero como activo monetario.

Un punto de inflexión en la percepción del riesgo

Las dudas del mercado a la hora de abrazar plenamente el oro son evidentes a juzgar por la lucha reciente de la cotización del metal amarillo por romper la barrera de los 2.050 dólares por onza. Sin embargo, se prevé que esta resistencia ceda cuando el oro supere la cota de los 2.100 dólares, lo que indicaría un cambio fundamental en la percepción del riesgo.

Este avance marcaría un punto de inflexión en la forma en que los mercados financieros abordan los activos sin riesgo monetario, con el oro perfilándose para asumir el lugar que le corresponde como fuente primaria de valor y estándar de reserva mundial.

El catalizador de este cambio de paradigma podría provenir del aumento de las expectativas de inflación a causa de las tensiones geopolíticas o la caída de las expectativas de tipos derivada del deterioro de los datos económicos o las perturbaciones de los mercados financieros. Con independencia de qué lo desencadene, se avecina un ajuste importante en la percepción del riesgo.

Un cambio en cómo ve el mercado los activos libres de riesgo tendría un profundo impacto en las acciones de empresas extractoras de oro y plata. Estos valores, que presentan fuertes descuentos, van a beneficiarse del fuerte aumento de los precios del oro y la reafirmación de la importancia de este activo en el sector financiero mundial.

Se avecina el reinado del oro

Las acciones de los bancos centrales acreedores, la inquietud cada vez mayor en torno a las monedas fiduciarias y las características únicas del oro apuntan a un inminente cambio de paradigma en la forma en que los mercados financieros perciben y valoran los activos libres de riesgo monetario. El oro se perfila para recuperar su posición como el activo de reserva libre de riesgo del mundo, lo que marcará un retorno a la disciplina monetaria y el sistema multipolar de Bretton Woods y garantizará el papel del oro como piedra angular del sistema financiero mundial.

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