El mercado acaba de dejar atrás un año en el que el modelo clásico de cartera 60-40 (60% renta variable y 40% renta fija) ha flaqueado, por lo que se impone pensar en la diversificación y las inversiones alternativas.

 

A mi juicio, los metales monetarios como el oro (y también la plata) son atractivos como activos alternativos, porque no guardan correlación con los mercados tradicionales de acciones y bonos, mantienen su valor como dinero real y cotizan en mercados extremadamente líquidos.

 

El oro y la plata son únicos en el sentido de que se mueven en parte por factores relacionados con la oferta y la demanda (la dinámica de las materias primas), pero son más sensibles a los cambios en la política monetaria y a la inflación prevista. Ello es importante en un entorno repleto de incertidumbres en relación con los tipos de interés y la política de los bancos centrales.

 

El oro en dólares registró una pequeña caída en 2022 (-0,3%), un año de gran agitación en las bolsas (S&P 500: – 18%) y en la renta fija (Bloomberg US Corp Bond Index: -15,8%). 

Refugio  

El oro y la plata se consideran activos refugio. Constituyen dinero apolítico y verdaderos depósitos de valor, a diferencia de la moneda emitida por los estados. Por regla general, el precio del oro se mueve de forma inversa a los tipos de interés reales, o al interés de un bono después de descontar la inflación. Así, puede contribuir a proteger una cartera frente a los efectos de la inflación.

 

Los estudios académicos demuestran que contar con una inversión fija en oro de entre el 2% y el 5% resulta óptimo a los fines de diversificar una cartera. Creo que muchos inversores no invierten lo suficiente en oro y que 2023 podría resultar ser un año interesante para el metal amarillo.

 

En apenas unos trimestres, los bancos centrales han subido los tipos de interés con fuerza y han expresado su firme compromiso con el endurecimiento de las condiciones monetarias. Mi opinión es que los bancos centrales, incluida la Reserva Federal, tendrán que dar marcha atrás y bajar los tipos, lo que sería favorable para el oro. De hecho, está librándose una batalla en estos momentos sobre el discurso de política monetaria. Los mercados financieros sugieren que los bancos centrales tendrán que empezar a flexibilizar su política este año a medida que la recesión arraigue, mientras que los bancos centrales están afirmando que van a seguir endureciendo para sofocar la inflación.  

Cobrando impulso  

El precio del oro alcanzó los 2.000 dólares por onza el pasado marzo y después cayó hasta el entorno de los 1.600 dólares en septiembre. A continuación, retomó la senda alcista y en estos momentos cotiza a unos 1.900 dólares y aún más alto en otras monedas. Creo que este último movimiento del dólar recoge las expectativas de un cambio en la política de los bancos centrales y una desaceleración del crecimiento económico. Cuando la Fed varíe el rumbo, creo que se creará un entorno positivo para el oro con la caída de los tipos de interés reales en dólares y eso, a su vez, brindará impulso, ya que serán más los inversores que vuelvan la vista hacia los metales monetarios. En mi opinión, el movimiento al alza podría ser importante.

 

Los bancos centrales llevan algún tiempo aumentando sus reservas de oro al tiempo que se comprometían a seguir subiendo los tipos. Algunos de los bancos centrales más importantes del mundo mantienen una parte considerable de sus reservas totales en oro.  

Compras de los bancos centrales  

Según el Consejo Mundial del Oro, la demanda de oro procedente de los bancos centrales aumentó más del doble en 2022, hasta 1.136 toneladas (su mayor incremento desde 1967), frente a las 450 toneladas del año anterior. En el cuarto trimestre de 2022, las compras ascendieron a 417 toneladas y en el segundo semestre, a más de 800 toneladas. Turquía, China, Egipto y Qatar fueron algunos de los mayores compradores, según los datos disponibles.    

Compras de oro de los bancos centrales (toneladas, var. trimestral) 

Fuente: Metals Focus, Refinitiv GFMS y Consejo Mundial del Oro a través del Consejo Mundial del Oro, a 31 de diciembre de 2022.   

Creo que la volatilidad geopolítica y de los mercados ha empujado a los bancos a aumentar sus reservas. Ante la persistencia de la inflación, muchos bancos centrales están guardando sus fondos en oro en lugar de efectivo. Me parece evidente que estas entidades consideran que el oro es un depósito de valor contrastado, libre de riesgo, apolítico, descorrelacionado y líquido. Creo que han acertado con su apuesta por el oro, aunque no tanto con los tipos de interés.   

The value of active minds: pensamiento independiente