¿Se ha fijado en la tableta de chocolate que compró? Solía pesar 100 gr y ahora pesa 90 gr, pero el precio es el mismo. ¿Y la bolsa de patatas fritas? Trae menos patatas y la marca ha cambiado. He ahí la reduflación, un fenómeno que, si bien no es nuevo, ha vuelto con fuerzas renovadas y creo que se quedará con nosotros durante algún tiempo.

 

Un ejemplo del que se habló mucho fue cuando Toblerone amplió el espacio entre las crestas de su distintiva barra de chocolate y tuvo de dar marcha atrás ante las quejas de los consumidores. La reduflación es fruto de la inflación y la caída de los márgenes en los fabricantes de productos de consumo y es un proceso insidioso y constante.

 

Considero que la Reserva Federal (Fed) y el Banco de Inglaterra no van a poder hacer mucho para contener la inflación sin desestabilizar los mercados financieros y los enormes niveles de deuda de la economía mundial. A pesar de la cuerda floja por la que caminan las autoridades monetarias, el mercado ha descontado nada menos que tres subidas de tipos por parte de la Fed el próximo año. Semejante movimiento amenazaría con poner freno a una economía mundial que ya está desacelerándose y elevaría el coste de financiación de toda esa deuda. Ya hemos visto esto antes, cuando la Fed adoptó una postura demasiado restrictiva en 2018 y cometió un error de política monetaria. Pensamos que podría volver a hacerlo.

Imprimir dinero 

Las condiciones económicas y políticas actuales me hablan de la importancia de tener en cartera un activo que mantenga su capacidad para adquirir bienes y servicios. Los gobiernos han estado gastando e imprimiendo grandes cantidades de dinero para sostener la recuperación de la pandemia y, anteriormente, de la crisis financiera. Los balances de los bancos centrales se han inflado, lo que tiene implicaciones importantes para el poder adquisitivo futuro y la productividad en la economía real. 

Ideal para el oro 

A menudo se describe el oro como cobertura frente a la inflación, pero en realidad es una cobertura contra un fenómeno mucho más tangible para el público: la pérdida de poder adquisitivo. Así, el oro puede ayudar a defender una cartera de los efectos de la inflación. Considero que el entorno actual es ideal para invertir en oro debido a los problemas estructurales con las políticas de los bancos centrales, así como los problemas de oferta que persisten y se agravan. Invertir en oro, o en un fondo de oro y plata de gestión activa, podría ser beneficioso para atenuar estos crecientes riesgos. 

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Dinero original 

El precio del oro generalmente se mueve a la inversa de los tipos de interés «reales», es decir, el interés que ofrece un bono o un activo monetario después de descontar la inflación. Los tipos de interés reales de EE. UU. se mueven en territorio negativo desde hace un tiempo, lo que significa que los poseedores de bonos del Tesoro estadounidense sufren pérdidas después de la inflación y no me parece que la situación vaya a cambiar pronto, a la vista de las dificultades a las que se enfrentan los bancos centrales a la hora de conjugar las subidas de los tipos con el aumento de las presiones inflacionistas.

 

El oro es dinero contante y sonante y es una cobertura usada tradicionalmente por los bancos centrales para protegerse frente a la inflación y el riesgo en los mercados. La Fed, el Banco Central Europeo y otras entidades poseen grandes cantidades del metal amarillo en sus reservas, ya que entienden que la forma verdadera de dinero sin riesgo no es el dólar estadounidense, sino el oro. Los bancos centrales saben, y estoy de acuerdo con eso, que el oro es un depósito de valor mucho más cierto que el dólar, la libra esterlina, el euro…. y el chocolate. 

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